sábado, 2 de abril de 2022

 


VICTOR CARRRILLO GONZALES


TRABAJO.-

 

Etimológicamente hablando, indicaremos que la palabra trabajo proviene del verbo “trabajar” que  se origina del  latín “tripaliare” o torturar en su definición inicial.

 

Como puede observarse, su origen proviene de la antigua Roma  y nace a raíz del “TRIPALIUM”,  que en los tiempos remotos, era  un  instrumento de tortura que consistía en un yugo hecho con tres (TRI) palos (PALIUM), es decir eran tres estacas cruzadas en donde se  amarraba e inmovilizaba a los esclavos  para azotarlos y torturarlos si no prestaban sus servicios.

 

Con el paso del tiempo se fue derivando el término tortura por trabajo, ya que éste al evocar el   “SUFRIMIENTO PRIMIGENIO DE LOS ESCLAVOS“, se le asocia con una penalidad, un sufrimiento  para la persona y el término se empezó a aplicar a cualquier actividad que producía dolor en el  cuerpo.

 

Cuando se van asentando las poblaciones en el campo, sus labores requerían el  despliegue de un  gran esfuerzo físico, lo cual los hacía sentir como si hubieran sido maltratado, apaleados   y empezaban a asociar ese esfuerzo doloroso con el vocablo romano “tripaliare”, e allí su tortuoso origen.

 

Otro término  utilizado para designar ésta categoría es “LABOR”  que tiene origen griego  en la palabra “labeo” que significa tambalearse o vacilar por un gran peso, es decir, el derecho laboral tiene orígenes dolorosas

 

CONCEPTO DE TRABAJO.-

 

El trabajo, visto desde un enfoque formal (no legal) debemos entenderlo como toda actividad humana, sea física o mental, destinada a la producción de bienes o la prestación de servicios.

 

Esto puede  tener repercusión en el ámbito jurídico de nuestra sociedad.

 

“Podemos entender que el trabajo es un esfuerzo que realizamos los seres humanos encaminado hacia un fin determinado sea para una satisfacción particular o para el bien de  la sociedad”.

 

 

 

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