VICTOR CARRRILLO GONZALES
TRABAJO.-
Etimológicamente
hablando, indicaremos que la palabra trabajo proviene del verbo “trabajar” que se origina del latín “tripaliare”
o torturar en su definición inicial.
Como
puede observarse, su origen proviene de la antigua Roma y nace a raíz del “TRIPALIUM”, que en los tiempos remotos, era un
instrumento de tortura que consistía en un yugo hecho con tres (TRI) palos (PALIUM), es
decir eran tres estacas cruzadas en
donde se amarraba e inmovilizaba a los
esclavos para azotarlos y torturarlos si no prestaban
sus servicios.
Con el
paso del tiempo se fue derivando el término tortura por trabajo, ya que éste al
evocar el “SUFRIMIENTO PRIMIGENIO DE LOS ESCLAVOS“, se le asocia con una
penalidad, un sufrimiento para la
persona y el término se empezó a aplicar a cualquier actividad que producía
dolor en el cuerpo.
Cuando se
van asentando las poblaciones en el campo, sus labores requerían el despliegue de un gran esfuerzo físico, lo cual los hacía
sentir como si hubieran sido maltratado, apaleados y empezaban a asociar ese esfuerzo doloroso
con el vocablo romano “tripaliare”, e allí su tortuoso origen.
Otro
término utilizado para designar ésta
categoría es “LABOR” que tiene origen
griego en la palabra “labeo” que
significa tambalearse o vacilar por un gran peso, es decir, el derecho laboral
tiene orígenes dolorosas
CONCEPTO DE TRABAJO.-
El
trabajo, visto desde un enfoque formal (no legal) debemos entenderlo como toda
actividad humana, sea física o mental, destinada a la producción de bienes o la
prestación de servicios.
Esto
puede tener repercusión en el ámbito
jurídico de nuestra sociedad.
“Podemos
entender que el trabajo es un esfuerzo que realizamos los seres humanos
encaminado hacia un fin determinado sea para una satisfacción particular o para
el bien de la sociedad”.

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